Argumentos
La nariz
Нос

Acto primero

Primer cuadro

Platón Juzmitch Kovaliov, simple asesor de colegio, se beneficia con el título de mayor. En su tienda, el barbero Iván Yakovlevich se dedica a afeitar a Kovaliov quien le reprocha el repugnante olor de sus manos.
Primer cuadro
El mismo decorado, por la mañana. Praskovia Osipovna, esposa del barbero, despierta a su marido con el desayuno. Es entonces que descubre con horror una nariz en su pan. Su esposa lo acusa de haber amputado a uno de sus clientes en una crisis de ebriedad y le ordena salir para desembarazarse de ella.

Segundo cuadro

Cerca de los muelles. Ivan, que guarda la nariz en un paquete, se esfuerza por quitársela de encima. Finalmente, logra arrojarla a un canal, atrayendo la atención del Inspector de Policía que lo llama para interrogarlo sobre lo que está haciendo de manera sospechosa.

Tercer cuadro

En el dormitorio de Kovaliov. El mayor Kovaliov se despierta descubriendo con horror que ya no posee su nariz. Su valet Iván le prepara su ropa; luego de vestirse parte hacia la Comisaría.

Cuarto cuadro

En la catedral de Kazán. La Nariz, en uniforme de Consejero de Estado, reza con fervor. Kovaliov se decide a hablarle y le ruega que tenga a bien volver a su lugar. La Nariz no quiere saber absolutamente nada con un personaje inferior a su rango. La atención de Kovaliov es atraída por la llegada de una linda joven y la Nariz aprovecha esta oportunidad para desaparecer.

Acto segundo

Quinto y sexto cuadros

En la sala de redacción del diario. Un empleado rehusa a Kovaliov el pedido de insertar en el diario el anuncio de la desaparición de su nariz, considerando que ello podría pasar por un mensaje codificado. Kovaliov soporta las burlas de los presentes y se ve aconsejado de consultar a un médico. Los criados dictan ocho avisos diferentes.
En la casa de Kovaliov, Iván canta acompañado por una balalaika. Kovaliov discute con él y ante el espejo, se desespera por la desaparición de su nariz.

Acto tercero

Séptimo cuadro

Los arrabales de San Petersburgo. Una diligencia llega. El gendarme está tras las huellas de la Nariz. Ordena a sus hombres revisar a los pasajeros que van a tomar la diligencia, pero he allí la bella vendedora de pasteles. La Nariz aparece y cae en la emboscada. Apaleada, recupera su apariencia primitiva, lo que permite al gendarme envolverla en un papel y remitirla a Kovaliov.

Octavo cuadro

Kovaliov recupera la nariz de manos del gendarme. El médico aconseja conservarla en un frasco lleno de alcohol, de vodka o de vinagre, como curiosidad para la posteridad. Su amigo Iarijkine le sugiere escribir a Madame Podtochina. ¿No habrá preparado ese maleficio para hacerlo casar con su hija? Desconcertada ante la lectura de la carta, Madame Podtochina y su hija responden rechazando toda culpabilidad en este asunto. La redacción y la lectura de la carta, su respuesta y la reacción de Kovaliov que admite su inocencia se desarrollan casi simultáneamente.

Intermedio

El rumor extendido entre la población sobre la desaparición de la Nariz ignora la restitución de la misma a su propietario. La multitud cree reconocerla en cualquier lugar en que se congrega El Khan Jozrev-Mirza, en visita oficial, pretende haberla identificado. Escándalo general, la excitación es tal que los bomberos acuden y echan agua sobre la multitud.

Epílogo

Noveno cuadro

Kovaliov se despierta descubriendo que su nariz ha retornado a su lugar habitual. Todo vuelve a su rutina, Iván Iokovievitch llega para afeitarlo y Kovaliov señala, como siempre, que sus manos apestan.

Décimo cuadro

La perspectiva Nevski. Kovaliov se pasea demostrando que su nariz está bien colocada en su correspondiente lugar. Madame Podtochina le propone la mano de su hija que él rechaza.
Plenamente en dominio de sus facultades recobradas, se encarga de cortejar a una comerciante invitándola a encontrarse con él para lo cual le da las señas de su casa.

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